Hola a todos
Intentemos seguir caminando hacia delante. Solo una breve reflexión, ya que es domingo, sobre la relación de las dos naturalezas de cristo a través de una posible representación simbólica frente a su representación figurativa.
Comencemos con la simbólica. Como no me canso de escribir, el Arte románico no deja indiferente a nadie. Un ejemplo de su capacidad de simbolización a través de representaciones vegetales que hablan del lenguaje analógico de las piedras románicas:

Se encuentra en el templo de San Pedro y San Pablo, en Reichenau, Alemania. Si nos ponemos a analizar su contenido numérico, nos sorprende la simbología. De entrada, sólo permanece un fruto, esa bellota, como sólo un fruto tiene el Árbol de la vida, Cristo, plantado en medio del Paraíso, el fruto de la vida eterna para la teología neoplatónica del Románico. No deja de ser curioso que se tome el ejemplo de la bellota como símbolo de lo eterno, pues recuerda a ciertas culturas, como la celta.
A partir de aquí, el 2, el 3, el 4, el 6 y el 10 hacen su presencia en una simbología numérica mágica. A modo de ejemplo, si el 6 es el número del hombre, seis son las cruces que se esculpen; pero con ocho (8) hojas, pues el ocho es el símbolo de la divinidad. La doble naturaleza de Cristo se hace presente. De hecho, todo este entrelazado y su figuración nos habla de la Segunda Persona de la Trinidad, del Hijo, de Jesucristo.
Sigamos con la figurativa. En esta cruz de la Baja Sajonia, Alemania, el Agnus Dei parece querer mirar hacia el león, símbolo de San Marcos y de la resurrección. Mientras tanto, el hombre, símbolo de San Mateo, está colocado en la parte baja como símbolo de la naturaleza humana de Cristo y el águila, símbolo de San Juan, está ubicada en la parte alta como símbolo de la naturaleza divina de Cristo. El ternero, a su vez, mira al Agnus Dei, el gran símbolo de la muerte redentora de Cristo.

Por su parte, en esta placa de eboraria de Benevento, Italia, en la que también se representa al Agnus Dei con el Tetramorfos:

algunos de sus detalles plásticos son muy significativos:
1. El Agnus Dei es de menor tamaño que los cuatro Vivientes y no porta cruz
2. Una cruz enmarca en el centro al Agnus Dei y en sus laterales a los cuatro Vivientes parece sustituir a la que connota en otros tratamientos al Agnus Dei.
3. San Mateo sostiene el libro con las manos veladas, mientras los tres Vivientes animales lo hacen con sus extremidades sin ningún velo.
4. San Mateo y San Juan lucen la misma aureola o nimbo, más trabajada que la de San Marcos y San Lucas.
5. Los evangelios que sostienen San Mateo y San Juan reciben el mismo tratamiento, diferente a los de San Marcos y San Lucas, que reciben, cada uno de ellos, uno particular.
6. El único Viviente que mira directamente al Agnus Dei es el águila de San Juan Evangelista, recordando aquello de que el águila es el único animal que puede mirar la luz del sol de forma directa. Este detalle plástico sirve para recordar que se tenía a la teología de San Juan por la más excelsa, ya que había llegado a formular no sólo In principio erat
Verbum, sino también,
Ego sum lux mundi.
7. Al compartir sus evangelios el mismo tratamiento iconográfico de sus tapas, tal vez se esté queriendo presentar a San Mateo como símbolo de la naturaleza humana de Cristo, recuerdo de su genealogía, y a San Juan de la naturaleza divina, recuerdo de su Logos o Verbum.
8. Los símbolos agrupados por las naturalezas que representan. A la derecha del Agnus Dei: San Mateo y San Lucas, Encarnación y Muerte, naturaleza humana. A la izquierda del Agnus Dei, San Marcos y San Juan, Resurrección y Ascensión, naturaleza divina.
Esto de las dos naturalezas de Cristo lo tenían muy claro. Lo más curioso del caso es que, tal y como ha llegado hasta nuestros días la primera pieza, la pétrea que he interpretado de manera simbólica, queda un espacio simbólico sin nada en su interior que hasta podría interpretarse desde la filosofía existencialista de la modernidad. Es como si la iconografía plantease: o aceptas el fruto (el Hijo de Dios) o te vas hacia el vacío, hacia la nada de la existencia.
Nada, esto del Arte Románico...
¡Feliz domingo!Un abrazo a tod@s