Hola a todos
La verdad es que este número 741720 asusta un poco por lo que significa de responsabilidad en cada palabra que uno escribe. De hecho, ese número representa el número total de lecturas que se ha hecho en alguna (o algunas) entrada-s de este tema
El conocimiento como camino hacia dios.
De entrada, está claro que, como en otras ocasiones he comentado en este foro, la relación entre pensamiento y símbolos en el Arte románico jamás deja de sorprenderme.
De hecho y ya lo he escrito en más de una ocasión, la simbología de sus imágenes no solo se basó en las referencias a los textos de la Sagrada Escritura. La iconografía del Arte románico también utilizó el contenido de los tratados de filosofía y teología utilizados en la época en las mejores escuelas catedralicias de toda Europa.
Está claro que conocimientos como este de la metafísica tradicional:
Citar:
“El Ser, en tanto que se manifiesta, es una Triunidad, esto es, es Él y sus principios (principio de identidad y principio de diversidad) y en tanto que no se manifiesta es No-Ser, o Principio.”
(Josep M. Gràcia, Simbólica arquitectónica, pp. 116-117)
fueron pasados a lecciones teológicas como esta:
Citar:
“Unitas quasi collectiva et similitudinaria”,
o lo que es lo mismo, la concepción de Joaquín de Fiore de l
a unidad de las tres personas de la Trinidad como una unidad colectiva.Conceptos que, de forma simbólica, pueden intentar formularse arquitectónicamente de esta manera.

¿Cómo entender y explicar la Unidad divina en la Trinidad y como entender la Trinidad en la Unidad divina?
El resultado puede ser la arquitectura ornamental de estos cuatro óculos de un templo consagrado bajo una advocación trinitaria: San Juan Evangelista, la Virgen María y el Espíritu Santo, hacia 1189 según algunas fuentes documentales, o lo que es lo mismo la Abbazia Florense del abad calabrés Joaquín de Fiore.
En este contexto, no debe olvidarse que Joaquín de Fiore, en su
Liber Figurarum (Libro de las figuras), un libro ilustrado sobre los principales conceptos teológicos, en la Tabla XIb del códice Reggiano, a través de la utilización de las apocalípticas letras Alfa (mayúscula) y Omega (minúscula) como un potente referente visual, explicó el concepto trinitario de las relaciones que se producen entre las tres personas de la Trinidad, en definitiva, su visión de la fórmula del “Filioque”:

Para Fiore, la relación entre las tres personas de la Trinidad se puede explicar en clave de procedencia:
• Dos, El Hijo y el Espíritu Santo, proceden de uno, el Padre.
• Uno, el Espíritu Santo, procede de dos, el Padre y el Hijo.
Para Fiore, la letra minúscula Omega demuestra cómo UNO, el Espíritu Santo, representado por el asta central de la letra Omega, procede de DOS, el Padre y el Hijo, los “dos” extremos de la letra omega.
De esta manera, muchas veces las explicaciones o lecciones teológicas tomaron naturaleza en las piedras románicas que tanto admiramos.
A veces, hasta los detalles más insignificantes nos hablan de la alta preparación intelectual que tuvieron los hombres que dirigieron la plasmación de los diferentes proyectos del Arte Románico, unos hombres que siempre creyeron que el verdadero conocimiento era el mejor camino hacia Dios.
Un abrazo a tod@s