Hola a todos
Como conocéis los que nos leéis desde hace tiempo, una de mis preocupaciones consiste en que todos entendamos que, en el estudio del Arte románico, se debe desplazar la mirada desde la mera descripción formal hacia la pregunta por el pensamiento que pudo estar detrás de las imágenes.
Hoy, es el que me ha sucedido al contemplar esta fotografía:

Que corresponde al claustro de Santa María de Tudela, Navarra, y en la que se representa a María Magdalena en el famoso
Noli me tangere.
De hecho, su vista, me ha llevado hacia otro conjunto iconográfico navarro, el del templo de Santa María la Real de Sangüesa. Y, al volver a ver las fotografías de Sangüesa, no he podido que por menos recordar un ejemplo de juego de correspondencias a través de un mismo tema interpretado con matices diferentes del que ya os hablé en otra ocasión.
Por eso, como no me canso de escribir, una escultura, una pintura, una portada o un capitel no son solamente objetos artísticos: son la expresión visual de una determinada concepción de filosofía teológica.
En el estudio del Arte Románico el trabajo del maestro artista es muy importante; pero, también es una evidencia que detrás está la mano del teólogo redactor del programa para dirigir las imágenes de todo el conjunto escultórico.
Repasemos el ejemplo de los matices de las correspondencias en una de sus famosas columnas-estatua de Sangüesa.
En la ejecución de estas hermosas columnas-estatua no solo se pensó en la imagen que iría esculpida en el fuste, sino que también se tuvo claro en todo momento lo que se labraría en el capitel. De tal manera se hizo que
se produce una correspondencia directa temática de los dos elementos. Pongamos un solo ejemplo, aunque se cumple en todas ellas.
Como estamos sosteniendo, cada una de estas columnas-estatuas tiene continuación iconográfica en su respectivo capitel, que es un símbolo sobre el papel histórico de la fe que vivió cada personaje esculpido en la columna.
Estas columnas-estatua admiten una lectura en clave de
explicatio, ya que son los
exempla de los modelos de la fe adoptados por los hombres y mujeres en el Nuevo Testamento:
A la derecha del Maiestas domini y de la Virgen coronada con niño del apostolario del dintel, justo debajo del lugar ocupado iconográficamente por los justos, los modelos de la fe que no duda: la fe del sí sin condiciones. ¿Qué tienen en común estas tres columnas-estatua?
a) Son representaciones de mujeres:
María Magdalena, la Virgen María y María, la madre de los Zebedeo.
b) Son mujeres seguidoras de Cristo que fueron testigos de la muerte de Jesús. El único hombre que fue testigo de la muerte de Jesús fue el discípulo amado, San Juan Evangelista.
c) Su manera de entender la fe quiere representar el modelo del Nuevo Testamento: el amor entre hermanos (Jn. 13, 34-35), exigencia mesiánica colocada justo antes del anuncio por parte del mismo Jesús de la triple negación de Pedro (Jn. 13, 38).
d) No tienen una actitud de violencia en su proceso de conversión.
e) Son modelos de la fe contemplativa.
Como ejemplo de lo que quiero comentar, utilizaré
la columna-estatua que representa a María Magdalena, ubicada en la columna exterior de la derecha del Maiestas Dómini. La intención es demostrar que las dos partes iconográficas de la columna, el capitel y el fuste guardan una estrecha relación.

Como todos los expertos señalan, la columna representa a María Magdalena; sin embargo, alejándonos de algunos de los estudios que hemos leído, también opinamos que su capitel condiciona la interpretación iconográfica de toda la columna. Contemplemos su iconografía: en ese capitel se representa a un ángel, medio escondido y que mira hacia la calle, y a dos mujeres que parece que dejan perder su mirada en dirección contraria.

Este es el capitel historiado que, colocado sobre la cabeza de dicha estatua, para algunos autores pertenecería al ciclo de la Anunciación. Sin embargo, pienso que corresponde al episodio evangélico que considera a María Magdalena como la primera testigo de la Resurrección de Cristo:
Citar:
“... vino María Magdalena con la otra María a ver el sepulcro. Y sobrevino... pues un ángel del señor.” (Mt. 28, 1-10)
El ángel y las dos mujeres responderían mejor a este episodio que no al de la Anunciación (el ángel y la Virgen María) o la Visitación (la Virgen María e Isabel).
María Magdalena no solo fue testigo de la muerte de Jesús, sino también de su Resurrección. ¿Qué espera el creyente cristiano? ¿En qué verdad tiene que creer existencialmente un cristiano, pues no hay proceso racional que pueda explicarlo? La respuesta es obvia: la creencia en la resurrección. ¿Qué se producirá después del pesaje de todas las almas? María Magdalena es un testigo excepcional y este episodio también fue recogido por el cuarto evangelio (San Juan) en el capítulo 20, privilegiando todavía mucho más su figura.
Pero, si la Magdalena supone para los cuatro evangelios la testigo de la Resurrección, en el lado opuesto encontramos la comuna-estatua que representa a Judas Mercator, Judas Iscariote. Las correspondencias continúan produciéndose en lo que simboliza para la fe cada personaje colocado de forma paralela en las columnas estatuas en Santa María la Real de Sangüesa.
Por eso, como siempre escribo, buenos los maestros artistas; pero también muy buenos los teólogos redactores. De hecho, no se puede estudiar ni aprender el Arte Románico sin tenerlos en cuenta. Por eso, es momento de recordar la manera como he iniciado este escrito: en el estudio del Arte románico, para realizar una más justa interpretación, se debe desplazar la mirada desde la mera descripción formal hacia la pregunta por el pensamiento que pudo estar detrás de las imágenes
Un abrazo a tod@s