ZillisBanco de Fotos(Basado en el estudio de Marc Antoni Nay publicado por SHSA)
Zillis, junto con Hildesheim (D) c.1230,
Peterborough Cathedral (UK) c.1230-1250 y Dädesjö (S) c. 1275, contienen los techos con pinturas figuradas más antiguos de la Edad Media que se preservan actualmente, a lo que hay que unir las pinturas del artesonado de la catedral de Teruel, de finales del siglo XIII.
Por tanto, si como luego veremos, las pinturas de Zillis comenzaron a realizarse a partir de 1114 y estaban terminadas en 1150,
nos encontramos con el techo pintado figurado realizado en época románica más antiguo del hemisferio occidental.
Existen pruebas de la ocupación de Zillis, ubicada en un lugar que ya nos es familiar, desde la época tardo romana, habiéndose localizado en 1938, junto a esta iglesia de San Martín, ni más ni menos que un hipocausto, así como diversas monedas de los siglos III a V y un “vaso-serpiente” que identifica el lugar con el culto romano a Mithras como “sol invictus”, evidenciando su popularidad, especialmente entre las legiones romanas en un periodo tan tardío.
De esa época, siglo V, es la primera construcción, cuyo uso se desconoce, con ábside semicircular ubicado en el interior de una nave rectangular de unos veinte metros de larga, a cuyo lado norte se añadió temporalmente un anexo dividido en tres habitáculos rectangulares. Más tarde, en el 800 de Carlomagno este ábside interior y aquellos anexos, fueron demolidos, sustituyendo el mismo por tres ábsides interiores adosados a la pared oriental, en el interior del templo, pero ampliando así la capacidad de la nave. Este tipo de construcción es el que vemos repetidamente en los Grisones.
Atención, porque según la fuente consultada, en el 940 Oton I donó la iglesia al obispo de Chur, para compensarle por los daños causados en su diócesis por los sarracenos (sic).
Finalmente, antes de la única modificación posterior que en el siglo XVI incorporón una cabecera gótica en sustitución de esta última modificación, en el siglo XI se eliminaron los ábsides otonianos y se añadió una cabecera cuadrada a la nave original del siglo V que es la que permanece.
Del análisis
dendrocronológico realizado se desprende que:
La nueva construcción se terminó después de 1096,
La torre se levantó después d 1101, y, finalmente, que
Las pinturas del techo se realizaron poco después de 1114.
Durante la reforma, las pinturas de las paredes fueron destruidas, pero la pintura gótica de San Cristóbal, atribuida, como no, al Maestro de Waltensburg y las pinturas del techo permanecieron inalteradas. Ya en el siglo XX las pinturas fueron restauradas, se añadió alguna aislada que faltaba y se cambiaron algunas de ubicación.
La iglesia fue construida con piedra de mármol “cipolino” tanto al exterior como al interior, con el habitual relleno de mampuesto, siendo un caso único en los Grisones en cuanto al uso de este material. Otra curiosidad salta al analizar el acuamanil actualmente ubicado en el lado oeste, del que los estudiosos actuales consideran como resto de un pilar de sacrificios de la Antigüedad. A destacar la bella torre con sus arcuaciones lombardas y sus vanos con arcos de medio punto en diversas configuraciones, así como la pila bautismal, único elemento mobiliario que permanece del siglo XII.
Las pinturas del techo están formadas por 153 paneles distribuidos en marcos longitudinales que los sujetan al techo. El techo está bordeado por un friso/cenefa pintado en la misma época, en el que aparecen cabezas femeninas que representan las sibilas clásicas, cuyas profecías fueron consideradas en la Antigüedad tardía como presagios del Advenimiento de Cristo.
En su conjunto, los 153 paneles conforman una especie de mapamundi medieval en el que los bordes representan los océanos y el interior los continentes. En los bordes se ha pintado un bestiario marino en el que todas las figuras se ubican sobre el mar salvo los dos ángeles que hacen sonar sus cuernos en las esquinas en alegoría al viento austral del sur y al septentrional del norte.
El ciclo interior muestra la Vida de Cristo y la leyenda de San Martín. La Vida de Cristo ocupa 98 paneles de los que la mitad reflejan la Infancia y juventud y la otra mitad sus milagros, enseñanzas y Pasión. Cada grupo está formado por siete lineas “horizontales” y “siete verticales”, estando dedicadas las dos que sobran al patrón de la iglesia San Martín, como lo están los últimos siete paneles. A destacar que una misma escena puede estar distribuida en varios paneles adjuntos.
Al pasar el cursor sobre las fotos del Banco de Fotos se lee el contenido de los diversos temas pintados.
Las pinturas no fueron hechas por una sola mano, sino por un taller en el que trabajaron tres artistas principales y algun otro aprendiz o auxiliar. Es un taller de características lombardas, quizás procedente de la zona de Milán o de los Ticinos, con influencia de lo iluminado en libros. La opinión más aceptada es que el artista A, de trazos finos y el B de trazos más bastos constituyeron el equipo externo al que se unió el artista C que aprendió el oficio en este encargo.
A destacar el tipo de perspectiva ausente de profundidad, los detalles, como el halo, los vestidos, los zapatos, las togas, las filacterias… que contribuyen a definir a los protagonistas de la escena, y finalmente los gestos, que nos hablan con más fuerza que la palabra.
Disfrutarlo. Saludos.