
En otro tema, Macius ya nos hizo una aproximación a San Pedro de Rodas y al hilo de su conversación, hay que volver sobre este templo que bien podemos situar en los albores del románico.
F. Chueca lo considera un
'monumento capital del románico primitivo en Europa' y situa el comienzo de su construcción
'antes de que lleguen las influencias lombardas que caracterizan el estilo unitario que Puig y Cadafach bautizó con el nombre de 'primer arte románico'; también nos dice, cómo en el 943 fue declarado monasterio exento por el rey de Francia a instancia del conde Tassion, y que en el 958, a la muerte de éste, ya estaba terminada la cabecera.
Por su parte, el insigne Gómez Moreno apreció en Sant Pere dos etapas netamente diferenciadas, la mozárabe, en franca correspondencia con lo anterior y otra lombardo-bizantina a modo de primicia de la revolución artística promovida por el gran abad Oliba. En el año 1022 fue consagrado el templo, con lo que se presupone que para esas fechas ya estaba totalmente acabado. Dicho así parece corroborarse lo tantas veces aludido en este foro sobre la evolución 'viva' del templo, que por ende es una característica de algunas de las más primitivas iglesias románicas, entre las que podemos rastrear elementos constructivos integrados en ellas, que pertenecientes a períodos anteriores se subliman como partes integrantes de la nueva moda.

Los pilares, que debieron ser rectangulares, se acompañaron por columnas exentas en tres de sus lados, como refleja el magnífico reportaje de Leodegarius del
Banco de Fotos, en el que apreciamos perfectamente distinguida la primera etapa, que constituye básicamente la cabecera y el entorno genérico de los muros, tal y como se ha dicho. Sobre esas columnas de la nave mayor, se superponen otras para ganar la altura del arranque de la bóveda central...

Don Fernando, parece transmitirinos emocionado...
'Todas ellas producen en esta arcaica estructura un efecto brillante y suntuoso, que ha originado el desconcierto entre los arqueólogos. Estas columnas no son un postizo, sino elementos vivos de la fábrica: en unas descansan los arcos que comunican las naves; en otras (las superpuestas), los perpiaños de la bóveda central. Se trata, pues, de un organismo planteado con criterio constructivo y decorativo a la vez.' (HISTORIA DE LA ARQUITECTURA ESPAÑOLA VOL I, Fernando Chueca Goitia, 1964, p.147).Antes de bajar a la cripta, quería matizar que la belleza es -como ya se ha dicho- otro de los elementos distintivos del románico.