Iglesia Doble de Schwarzrheindorf
Banco de Fotos(Basado en el texto publicado por el Párroco, Rvd. Karl Königs, ICAR, disponible en inglés en la iglesia (2010) y en el libro del mismo autor, publicado en alemán en 1995 y disponible en la Biblioteca del Círculo Románico)Cerca del sitio donde el rio Sieg se une al Rin, en Gesonia, finalizaba una calzada que recorría el valle del Sieg. En el 11 aC, Drusus, hijastro del Emperador Augusto, enlazó a su través el campamento de la legión ubicado en Bonn con Gesonia, convirtiendo a ésta en Schawrzrheindorf, cuya traducción al español viene a ser algo así como “ciudad junto al oscuro (negro) rin”. Una parte de este barrio en los extrarradios de Bonn, que hoy visitamos, todavía lleva el nombre de Gensem en alusión a aquella Gesonia.
En esta ciudad los carolingios construyeron una fortificación para defender el cruce del Rin, que en el siglo XII pertenecía a los condes de Wied. Arnold von Wied, preboste de la catedral de Colonia y Canciller del Emperador Conrado III, levantó una capilla adosada al castillo de cuya unión nos queda el arco de enlace en la fachada norte. Esta capilla fue consagrada el 24 de abril de 1151, antes de que Arnold fuese entronizado como Arzobispo de Colonia.
La capilla de Arnold, que pronto fue muy visitada, había sido construida con doble altura siguiendo el modelo de la Capilla Palatina de Aquisgrán y precisamente con el mismo fin, el de acoger al Emperador en su coronación. También pretendía ser la capilla funeraria del fundador, con la tumba del arzobispo en un plano más elevado bajo el crucero, lo que justifica algunas similitudes con la capilla del Santo Sepulcro de Jerusalén que todavía son apreciables al examinar el plano de la planta así como el interior de la iglesia.
Tras la muerte de Arnold en 1156, su hermana transformó el castillo y la iglesia en un convento benedictino y al final del siglo XII se añadió la nave en la parte occidental de la capilla. De esta manera, la iglesia superior quedó para uso exclusivo del convento y la iglesia inferior para los usos parroquianos. A finales de la Edad media el convento se transformó en una fundación canónica para damas de la nobleza y es a esos días a los que se corresponden los muros que todavía hoy, en medio de la ciudad, protegen el recinto en que se ubica la iglesia. Finalmente, tras diversos avatares, en 1868 todo el conjunto devino en la iglesia parroquial de Schwarzrheindorf, llegando así hasta nuestros días, incluso salvándose de los daños de la segunda guerra mundial.
El exterior de la iglesia impresiona por su forma monumental. Sobre el macizo de la iglesia inferior la construcción románica muestra su esplendor, marcado por la galería que lo identifica como edificio imperial. La restauración del color llevada a cabo en 1973 da una idea del esplendor que las iglesias debían tener en los tiempos de su construcción, especialmente cuando en este caso se quería enfatizar el alto rango de Arnold.
Pero la principal función de una iglesia cristiana está sobre todo en su interior. “Construir un reflejo del cielo” este era el espíritu que inspiraba a los comitentes y artistas que levantaron estos magníficos edificios. Al entrar en la iglesia deberías hacer una pausa enfrente de las arcadas y luego pasar lentamente, elevando tu mirada. Intenta sentir lo que para un creyente significa un habitáculo como ese con su sinfonía de arquitectura y pintura y con la representación de la salvación, “lo que ningún ojo ha visto nunca”, enfatizado con la visión de Cristo en el ábside de la iglesia superior. Así esta iglesia puede llegar a ser una revelación en sí misma, formando parte de la revelación de Dios en Cristo. Como consecuencia, tú nunca recordarás esta iglesia como una curiosa iglesia doble, ni como una obra de arte. Ella debe su belleza a la armonía antes citada.
El monje de Colonia que realizó las pinturas era un excelente artista , que comprendió como llenar el espacio con figuras en movimiento para que arquitectura y pintura armonizasen tan maravillosamente.
Cuando la iglesia fue consagrada en 1151, la capilla inferior había sido ya cubierta con murales, un hecho que acentúa que, sin duda, la iglesia de abajo es la iglesia inferior. Posteriormente, las paredes fueron blanqueadas y las pinturas redescubiertas en 1846 y restauradas tres veces, la última en 1935, evidenciando por su contenido, líneas, colores y técnica, su identidad románica.
Las pinturas se basan en la teología del abad Rupert de Deutz (1075 – 1130) quien considera las visiones de Dios del profeta Ezequiel (s. VI a.C.) como profecías de los cuatro misterios de Cristo. Así, las pinturas de Cristo en los cuatro ábsides son las principales pinturas del ciclo, a las que se refieren los cuatro grupos de cuatro pinturas del juicio sobre Jerusalén en las bóvedas y las cuatro pinturas de la nueva Jerusalén alrededor de la apertura central, que, a su vez se abre a la vista de Cristo en el ábside de la iglesia superior y el Cordero pascual en la clave de la bóveda.
La iglesia está canónicamente orientada. El Señor viene del este (ábside) anunciado por los Evangelistas (pilares (sic)), Ezequiel luce en su esplendor (visión de la rueda), Jesús ha nacido de la Virgen María (el Señor en la portada). El Desastre (norte = noche) es alejado por la cruz. Cercano a la figura de Cristo ha nacido la Iglesia. María, sujetada por Juan, es la madre bajo la cruz. Los creyentes serán salvados y los no creyentes sufrirán el juicio, el altar está consagrado con la sangre del Cordero. En el ábside occidental Cristo ilumina el templo y anuncia su resurrección. En la bóveda vemos idolatría en el templo, a lo que el profeta fue enviado para testimoniar. En el área superior, la construcción de un nuevo templo. En el sur: la Transfiguración de Cristo, sobre ella el profeta que debe arrepentirse, y la visión del nuevo Jerusalén. Los cuatro reyes simbolizan los cuatro reinos y en las bóvedas de las ventanas los vicios vencidos por las virtudes.
Sabemos por la Crónica de Otto de Freising, que fue quien consagró la iglesia superior, que la gente de mediados del siglo XII creían estar viviendo sus últimos días y estaban deprimidas por el fracaso de la segunda cruzada. Podemos así suponer que aquí recobraban su fortaleza mostrando su fe en el Señor.
En la iglesia superior existía el trono en el que el Emperador representaba al rey de Reyes. El coro de la iglesia superior se pintó en el siglo XII. Al pie de Cristo los fundadores y próximo a él el altar con los santos patronos de esta iglesia. Bajo el mismo los santos de la Diócesis de Colonia. En el muro de la izquierda del coro Juan en Patmos y en el de la derecha María caminando al templo. En el nicho Cristo en la miseria como contraste a Cristo en su gloria.
Saludos