Eadan escribió:
Hola a todos
Ahora, va Eadan y nos pide que nos tiremos a la piscina con el tema de la serpiente. ¡Vaya capitel! De Jaca, se ha llegado a escribir que uno de sus maestros debe ser conocido como el de las serpientes. Además, también se han hecho estudios sobre la posible simbología ambivalente de la serpiente y propuesto interpretaciones de carácter esotérico, por no decir que hemos llegado a leer que su escultura está relacionada con conceptos metafísicos musulmanes. Sin embargo, nosotros proponemos su lectura unitaria a través del uso de la teología y de la historia, tanto eclesial como civil. Pero, ¿por qué en la catedral de Jaca se esculpieron tantas serpientes y, en concreto, se puede leer este capitel con los mismos criterios que estamos utilizando hasta el momento para describir la iconografía de Jaca?
Desde la teología, Cristo es el vencedor de la serpiente, el Maligno. Este es un gran símbolo iconográfico que preside incluso el crismón de Jaca. Si Cristo es el vencedor de la serpiente, ¿qué características tienen que tener los auténticos creyentes? Los signos que Cristo anuncia para los que crean en el último capítulo del evangelio de San Marcos, en su capítulo 16, justo antes de la Ascensión, son claros y evidentes:
“17 Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; 18 podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán".”
Los auténticos creyentes, según Cristo, podrán tomar a las serpientes con sus manos. ¿Cuántos capiteles de Jaca no repiten esta imagen, la de un hombre tomando una serpiente con sus manos? Esto es lo que hizo precisamente san Pablo, del que hablaremos más tarde. ¿Por qué, ahora, el evangelio de San Marcos y precisamente el de san Marcos? Por una sencilla razón teológica, no debe olvidarse que la tradición cristiana cree que, en el evangelio de San Marcos, se están recogiendo las enseñanzas directas de San Pedro y que vendría a ser como su evangelio. Por lo tanto, a través de las palabras de San Marcos, estaría hablando San Pedro. Pero, prosigamos con el análisis de este capitel, después de realizar esta contextualización teológica, de lo que significa para un creyente el símbolo de coger la serpiente con las manos, sin necesidad de esoterismos y realizando una lectura directa del evangelio de San Marcos.
Si Cristo es el vencedor de la serpiente, ¿lo serán también los dos santos valedores de la Iglesia de Roma, San Pedro y San Pablo, modelos de los auténticos creyentes que propone la Iglesia de Roma? Dicho de otra manera, ¿tienen alguna relación las figuras de San Pedro y San Pablo con el símbolo de la serpiente?
Empecemos por la figura simbólica de Roma más rápida de explicar respecto a esta simbología, por San Pedro.
“La leyenda le atribuye a Pedro una curación milagrosa en favor de Simón el Mago, mordido por una serpiente, por lo que se invoca a Pedro contra las mordeduras de animales ponzoñosos.” (Biblia online)
En una catedral cristiana, dedicada a San Pedro, la aparición del símbolo de la serpiente (tal vez el único animal con suficiente veneno mortal para matar a un hombre en el reino de Aragón) está relacionada directamente con el titular de la advocación del templo, no sólo a través de lo que podríamos denominar una medicina de carácter popular, basada en oraciones y conjuros, sino también por la simbología teológica: sólo el auténtico cristiano será capaz de coger con sus manos a la serpiente.
Sin embargo, a pesar de estas connotaciones, opinamos que el capitel que ahora nos ocupa se está refiriendo no a San Pedro sino a San Pablo, el otro valedor de la Iglesia de Roma. El personaje representado en la cara interior de este capitel sostiene una serpiente entre sus brazos mientras otros dos personajes parecen asustarse ante la presencia de la serpiente. Es evidente que la Iglesia de Roma tiene una pareja de Apóstoles, san Pedro y san Pablo, encargada de defender su primacía respecto a las pretensiones de la Iglesia de Constantinopla. En este contexto, opinamos que el personaje que sostiene la serpiente mientras otros dos se espantan no es otro que San Pablo. En definitiva, asistimos a la representación iconográfica del episodio de la víbora narrado en el último capítulo de los Hechos de los Apóstoles, el 28 en concreto, con el que concluye este libro:
“Una vez a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta.2 Los nativos nos mostraron una humanidad poco común; encendieron una hoguera a causa de la lluvia que caía y del frío, y nos acogieron a todos.3 Pablo había reunido una brazada de ramas secas; al ponerla sobre la hoguera, una víbora que salía huyendo del calor, hizo presa en su mano. 4 Los nativos, cuando vieron el animal colgado de su mano, se dijeron unos a otros: "Este hombre es seguramente un asesino; ha escapado del mar, pero la justicia divina no le deja vivir." 5 Pero él sacudió el animal sobre el fuego y no sufrió daño alguno. 6 Ellos estaban esperando que se hincharía o que caería muerto de repente; pero después de esperar largo tiempo y viendo que no le ocurría nada anormal, cambiaron de parecer y empezaron a decir que era un dios.”
Por eso, en la otra cara de este capitel se reproduce el episodio de una decapitación, es decir, una manera de representar la forma del martirio que padeció San Pablo en Roma. Además, no se debe olvidar que la iglesia de Roma hacía valer la presencia en esa ciudad de las reliquias de Pedro y Pablo no sólo como signo de identidad sino también de primacía (pensemos en las peregrinaciones). Con estos valedores que son capaces de tomar, como auténticos creyentes cristianos, las serpientes con sus manos, la Iglesia de Roma podía hacer factible lo que también escribía San Pedro en el capítulo segundo de su primera carta, ese capítulo que estamos utilizando para dar forma a la totalidad de la iconografía románica de la catedral de San Pedro de Jaca:
“4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios, 5 también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo. 6 Pues está en la Escritura: He aquí que coloco en Sión una piedra angular, elegida, preciosa y el que crea en ella no será confundido. 7 Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, 8 en piedra de tropiezo y roca de escándalo. Tropiezan en ella porque no creen en la Palabra; para esto han sido destinados. 9 Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido-“
¿Cómo debieron entender estas palabras de San Pedro el-los teólogos redactores del programa iconográfico, el Magister muri y todos los maestros canteros, incluidos los escultores, que trabajaron en el que era el primer templo edificado, en un reino cristiano de Hispania, teniendo la conciencia de la necesidad de una unificación bajo el rito romano de todas las iglesias dependientes de la Iglesia de Roma después de la ruptura, del cisma, con la iglesia de Constantinopla?
Eadan, ¿llegó a poseer el rey Sancho Ramírez la llave de lo que significó la construcción de este templo?
Un abrazo a tod@s