Hola a todos
En primer lugar, muchas gracias por la ayuda que me estáis ofreciendo todos, como siempre.
Ahora intentaré explicarme un poco para que veáis que el detalle de la existencia de un documento de datación de esta iconografía no es un tema baladí; pues me preguntaba acerca de la certeza y precisión de la datación de este templo debido a la lectura teológica que parece desprenderse de su programa iconográfico pictórico. Intentaré ir poco a poco y dejarlo explicado con las mínimas palabras posibles; pues me parece que, una vez más, esta entrada será un poco larga.
En un templo dedicado a Santa Coloma (Columba, Paloma), se hace apología y analogía del Espíritu Santo, la paloma divina, en un contexto teológico determinado: la exaltación de la Iglesia romana, la que tiene como santos patrones a San Pedro y a San Pablo, desde una perspectiva teológica determinada, la Iglesia recibió los dones del Espíritu Santo ya en Pentecostés.
Esta tesis teológica se opone a la corriente del pensamiento milenarista, en la que destaca el abad Joaquín de Fiore, que afirmaba que se acabaría produciendo una tercera Era o Edad, la del Espíritu Santo, en la que una Iglesia espiritual, gobernada por monjes, acabaría sustituyendo a la llamada iglesia carnal, la de Roma. Esta sustitución se produciría justo después de la segunda venida o Parusía de Cristo. Esta circunstancia histórica se produciría debido a que el Espíritu Santo todavía no habría esparcido la totalidad de sus dones a la Iglesia.
Desde esta perspectiva historicista teológica, ¿qué se puede leer en esta iconografía pictórica? Vayamos poco a poco. En la pared este, la del ábside, se coloca la paloma símbolo del Espíritu Santo presidiendo toda la iconografía y colocada sobre un altar, a pesar de ese vano abierto, aunque sea posterior. El Espíritu Santo ya ha descendido sobre la Iglesia de Roma tal y como lo confirman la presencia simbólica de San Pedro (con las dos llaves símbolo de su poder) y San Pablo junto a la Virgen María, la analogía de la Iglesia.
Junto a la Virgen María se colocó a Santa Coloma, la santa titular del templo con la intención de ratificar el significado analógico de toda esta iconografía. Para Fiore, los personajes simbólicos que representarían la Iglesia espiritual que tenía que venir a partir de la fecha profética de 1260 eran la Virgen María y San Juan Evangelista. Al sustituir San Juan por Santa Coloma, se rompe esta dicotomía de las dos iglesias frente a frente, la espiritual y la carnal.
Con este cambio de un solo personaje, se crea una nueva idea teológica; ya que, Santa Coloma, con el símbolo tanto de su martirio (la llama de fuego, analogía de los dones del Espíritu Santo recibidos el día de Pentecostés) como con el valor simbólico de lo que significa su nombre, pasa a convertirse en una figura analógica que explica en una imagen la idea teológica de que la Iglesia de Roma ya ha recibido todos los dones del Espíritu Santo en Pentecostés. Unos dones del Espíritu Santo que se manifiestan de manera constante precisamente en el comportamiento de los santos.
Por esta razón, la iconografía del Espíritu Santo sobre la representación simbólica de los miembros que significan la Iglesia romana puede desplazar a la pared norte (en un caso insólito desde el punto de vista iconográfico en el románico) la representación del Pantocrátor con los Cuatro vivientes. El Espíritu Santo está en medio de la Iglesia de manera plena antes de la Parusía de Cristo. Con esta idea, se anula el pensamiento milenarista que aguardaba todavía la manifestación plena de los dones del Espíritu Santo precisamente después de la Parusía de Cristo.
Y, en este contexto, debe entenderse la presencia iconográfica de los dos Papas, San Silvestre y San Gregorio.

Los dos papas forjadores y formadores, si se me deja escribir así, del núcleo fundamental del pensamiento católico desde la perspectiva del Imperio y la reforma eclesiástica con la reorganización interior de la Iglesia. Pero, con este detalles plástico significativo, si se me deja escribir, el teólogo redactor de esta iconografía, vuelve a poner de manifiesto que en este templo nada es gratuito.
San Silvestre (Roma, 270-†335) es cantado junto a San Gregorio Magno (ca. 540 en Roma– 12 de marzo de 604), en la Letanía de los santos. Pero, la última gran reforma de la Iglesia católica la había realizado San Gregorio VII(1073-1085), Papa. Aquí se produce un gran juego con los nombres. La reforma gregoriana deriva su nombre del Papa Gregorio VII; quien (como indican tantas fuentes documentales), en realidad, la llevó a cabo asegurando que la autoría de la misma pertenecía al Papa San Gregorio Magno. Un papa de quien Gregorio VII se consideraba tan sólo un continuador y, precisamente por eso, había escogido su nombre como nombre papal.
Toda esta lectura lleva hacia ideas que entran en contacto, diálogo y hasta confrontación a partir de las últimas décadas del siglo XII. De ahí, la importancia de la datación de la iconografía, si existe algún documento que la certifique. Bueno, ya callo.
Un abrazo a tod@s