Podría haber insertado esta crónica en noticias... pero sabiendo el riesgo en que han podido incurrir, tanto pregrinos como viandantes y otros responsables, lo haré en éste capítulo para felicitar de paso, al autor de tan valerosa crónica:
El Canónigo Fabriquero de la Catedral de Santiago de Compostela, en la Ed.digital.de El País, el día 12.feb.2014 escribió:
"Bajo la cornisa de la catedral ha prosperado un jardín silvestre lozano y robusto. La capa de musgo y un herbazal que ya alcanza la categoría de autóctono han aupado 20 centímetros unas piedras que pesan toneladas. La semana pasada, en la esquina que mira a Fonseca, se sustituyó una gárgola de 300 kilos, rota por el brío de las plantas. También hubo que reparar cuatro pináculos, más o menos del mismo peso, que fueron los que, a principios de verano dieron la voz de alarma. Un arquitecto municipal que pasaba a diario por allí se dio cuenta de que uno de estos remates “cimbreaba”, a riesgo de desplomarse sobre la gente de la calle. Pero mientras se tapa esta brecha, a la basílica compostelana se le abren a diario nuevas vías de agua. No es algo nuevo, aunque estos días la prensa haya retratado por primera vez los cubos en el suelo recogiendo las goteras. Hace al menos cinco años que esta escena se repite.
Ahora, las goteras están en la capilla del Cristo de Burgos. Antes, en la del Pilar, hasta que en Navidad se decidió ponerle chubasquero: una lona azul, que se ve desde la ciudad y desentona con todo. Aunque esto no evita que las gotas, con una cadencia de segundos, caigan desde las ventanas redondas que hay un poco más abajo. En el suelo se ha formado un gran charco, y un cartel amarillo avisa a los visitantes del riesgo de resbalones. También ha llovido este invierno justo encima de la trompetería del órgano. Y el claustro medieval (que se conserva oculto bajo los cimientos del renacentista que recorrió Manolo, el electricista, para llegar al Códice) está inundado y uno solo puede internarse en él con botas de pescador.
“Esta casa ha colapsado”, asegura que avisó ya en 2011, sin que “nadie” le hiciese “caso”, Daniel Lorenzo, párroco de Bugallido (Ames), que ascendió a canónigo fabriquero (responsable de las obras y el mantenimiento) y después a director de la Fundación Catedral."
Dan pena, aunque nunca digan lo que no tienen en mayor abundancia, si dinero o vergüenza... Fíjense si no en algunos detalles de la narración, como el del claustro por el que merodeaba Manolo... ¡¡¡ Santiago y cierra España !!!