Hola a todos
Apreciado Siloé que no, que ahí hay mucha más tela que cortar. De la misma manera que no se esculpió a un solo personaje con un jabalí, tampoco se esculpió a un único personaje con el león.
En esa iconografía, si finalmente todas las pruebas concluyen que es románica, no se está haciendo la exaltación de la figura de un personaje noble, se está hablando en términos de comunidad. Por eso, no se pone a un solo individuo, sino se esculpe el motivo con varios personajes.
Lo de utilizar salmos (como magníficamente propone Eadan) o himnos litúrgicos para intentar interpretar estas imágenes no es un mal camino. Coloco un ejemplo.
De hecho, de entrada, parece ser que todo el mundo se pone de acuerdo en que sólo hay un capitel que se pueda leer de forma unívoca y al que se le da un origen bíblico, Sansón desquijarando al león:

Citar:
“Sansón bajó a Timná, y al llegar a las viñas de Timná, un cachorro de león le salió al paso rugiendo. El espíritu del Señor se apoderó de él, y Sansón, sin tener nada en la mano, despedazó al león como se despedaza un cabrito. Pero él no contó ni a su padre ni a su madre lo que había hecho.”
(Jueces 14, 5-6)
De nuevo, un contexto de viñas. Pero, tradicionalmente, en todos los estudios de iconografía, aunque la escena esté duplicada, como pasa en el claustro de Sant Cugat del Vallés, se habla del desdoblamiento de la escena de Sansón desquijarando al león. Pero, ¿estamos seguros de esto? En este capitel, ¿por qué repetir hasta cuatro veces la escena de Sansón desquijarando al león y en paralelismo de dos personaje y dos personajes, es decir, con una idea de comunidad?
¿Puede tener otra interpretación esta escena iconográfica, cuando se desdobla, se triplica o hasta se replica con cuatro personajes como es el caso del capitel de Palamós?
Está claro que leyendo la
Primera Carta de San Pedro, el león es el símbolo del diablo; pero, además, se abre la interpretación al grupo de los creyentes:
Citar:
"¡Sed sobrios y vigilad! Vuestro adversario, el diablo, anda como león rugiente buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe" (1 Pedro 5, 8).
Pero, en un claustro, el grupo de creyentes que lo frecuente es especial. No sólo eso. El espacio en sí es único en la vida y la muerte de la comunidad monástica. En el claustro, no sólo meditan y encuentran la paz y el descanso los monjes o canónigos vivos, también descansan para siempre los difuntos de la comunidad. Y, precisamente por eso, porque también descansan los muertos, este capitel adquiere una interpretación nueva
si se tiene presente la liturgia de una misa de difuntos, en concreto, se interpreta a través del
Libera ánimas, también conocido como
Dómine Jesu Christu o Canto del ofertorio de la Misa de Réquiem, del que reproduzco un fragmento:
Citar:
“Señor, Jesucristo, Rey de gloria, liberad las almas de los fieles difuntos de las llamas del Infierno y del Abismo sin fondo: liberadlos de la boca del león para que el abismo horrible no los engulla y no caigan en los lazos de las tinieblas.”
“Liberad las almas de los fieles difuntos. Liberadlos de la boca del león”, ahora en plural. Como ya he escrito en más de una ocasión, no he podido ver la iconografía del claustro de Palamós en directo y sólo tengo acceso a determinadas fotografías, pero en esos capiteles reproducidos anda un alto contenido de interpretación que tiene que ver con la liturgia de los difuntos.
Sin otro tipo de capiteles historiados, esta simbología es claramente de naturaleza eclesiástica, es decir, simbólica más allá de la propia Biblia. Como propone Eadan, no es mala idea buscar en los Salmos e Himnos eclesiásticos. Además, de ser la exaltación de un solo individuo, ¿por qué repetir el motivo hasta la saciedad?
Un abrazo a tod@s