Hola a todos
Está claro que la disposición de las torres en los templo románicos de Hungría siempre presentan una simbología numérica que se ajusta a las interpretaciones de la teología neoplatónica cristiana.
Al ver estas dos torres:

sorprende que, mientras la de la derecha del espectador que mira la fotografía tenga practicados seis (6) vanos, la de la izquierda sólo cuente con cinco (5).
Sin embargo, todo cambia si miramos en conjunto y, a la de la izquierda, le añadimos el vano de la pared central. Entonces, la suma de todos los vanos da doce (12) o lo que es lo mismo, doce (12), dos veces el número del hombre, el seis (6) y el gran símbolo de la Jerusalén celeste a la que tiene que retornar todo creyente.
De nuevo, asistimos a la presencia constante de la numerología como símbolo en los espacios arquitectónicos románicos y con una disposición en forma de paralelismo en la secuencia numérica de los vanos practicados (1-2-3 / 1-2-3) que hablan analógicamente de las tres personas de la Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Además, esta disposición encaja de forma natural con esta explicación teológica:
Citar:
“El número seis no se excluye de la unidad y de la multiplicación de los otros, sobre todo cuando solo él es perfecto en los cardinales, esto es, en la primera serie de los números que van desde uno hasta diez. Pues se realiza en sus partes, a saber, la sexta, la tercera y la mitad. En verdad, la sexta es uno, la tercera, dos, la mitad, tres, las cuales simultáneamente unidas hacen la cantidad de seis; ciertamente, uno, dos y tres se hacen seis.”
(Juan Escoto Eriúgena, Periphyseon)
Por cierto, se trata del temolo de la Virgen María, en Ocsa. Y hasta en la simbología de los vanos, los hombres del románico sabían hablar de Dios.
Un abrazo a tod@s