Que se habría comprado en unos almacenes de Madrid -imposible de sostener por el volumen de cajas necesario, salvo que la afirmación procediese de los Ortiz y sólamente respecto de los capiteles- una de las primeras medias mentiras más burdamente elaborada, finalmente ha sido sido sutilmente subsanada con estas nuevas declaraciones de los propietarios:
Kurt Engelhorn, El claustro de Palamós se abrirá al público en enero - EL PAÍS 10/12/2014 escribió:
... "su tío abuelo Hans Engelhorn lo compró en Madrid en 1958." "No hay pruebas definitivas en el mundo científico de su falsedad. Puede haber otros estudios".
LEER NOTICIA COMPLETA: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/12/09/ ... 53026.html De nuevo me quedo en la divisoria de ambos pensamientos. Gracias a las opiniones de Xavidc y a Siloé, con sus magníficos razonamientos, abogo por la exigencia formal a los propietarios de mostrar esos 'otros estudios' y cuantos documentos originales posean en relación con el claustro palamosino... Simplemente curiosidad.
He encontrado estas otras declaraciones del admirable Doctor y Profesor Don Gerardo Boto Varela en relación con el castillo, que desde mi modesto entender de aficionado explica el por qué de la réplica del escudo de El Burgo de Osma cuando aún se conocía su procedencia y elaborado en un momento cualquiera de la historia itinerante de estas piedras.
EL PAÍS - El claustro de Palamós sufrió la acción del fuego en su origen, Gerardo Boto el 11/12/2012 escribió:
Uno de los elementos que más había llamado la atención a Gerardo Boto en la fotografías que había visto del claustro era un relieve del castillo de rey Alfonso VIII (1155-1214) representado en una de las arcadas. Tras acceder el pasado viernes, el profesor comprobó que no era antiguo, sino una reintegración moderna.

Según Boto las explicaciones posibles son solo dos: Que la persona que decidió colocarlo en el siglo XX fuera un experto erudito que dominaba la xilografía y conocía que este castillo, y ningún otro, era el símbolo del monarca contemporáneo a la construcción del claustro, pese a que eran poquísimas las representaciones que se conocían en 1930; o, más probable, que el tallador no se lo inventó, sino que copió un original muy deteriorado, que se decidió reponer por otro nuevo cuando se remontó en Madrid.
“Aunque no tengo todos los elementos de juicio, me parece que es falso, pero no inventado", concluye.
Estoy deseoso de conocer esos 'otros informes' desde luego..
(subsano la foto de "Y Medio", introducida por Siloé)