Hola a todos
SanchadeLeon, ayer fue un día muy complejo, laboralmente hablando. Por eso, al abrir hoy el ordenador y ver el enlace que nos propones a ese artículo, lo he leído con unas ganas tremendas, muchas gracias por tu aviso. Además, estoy con Piratesa, el artículo es muy bueno.
En el claustro de Palamós, hay capiteles con esta iconografía:

En el interior de la catedral vieja de Salamanca, también se reproduce esta misma iconografía:

Como otras veces ya hemos comentado:
Citar:
“Sansón bajó a Timná, y al llegar a las viñas de Timná, un cachorro de león le salió al paso rugiendo. El espíritu del Señor se apoderó de él, y Sansón, sin tener nada en la mano, despedazó al león como se despedaza un cabrito. Pero él no contó ni a su padre ni a su madre lo que había hecho.”
(Jueces 14, 5-6)
La diferencia está en que, mientras en el interior de la catedral de Salamanca, la escena la preside la sola presencia de Sansón con el león; en el claustro de Palamós, la escena esté esculpida cuatro veces, como por cierto pasa en el claustro de Sant Cugat del Vallés que también se esculpe dos veces. En Palamós, se produce el doble desdoblamiento de la escena de Sansón desquijarando al león.
En el capitel que he podido ver, fotográficamente, de Palamós, ¿por qué repetir hasta cuatro veces la escena de Sansón desquijarando al león?
¿Puede tener otra interpretación esta escena iconográfica, cuando se desdobla, se triplica o hasta se replica con cuatro personajes como es el caso del capitel de Palamós?
Está claro que leyendo la
Primera Carta de San Pedro, el león es el símbolo del diablo; pero, además, se abre la interpretación al grupo de los creyentes:
Citar:
"¡Sed sobrios y vigilad! Vuestro adversario, el diablo, anda como león rugiente buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe" (1 Pedro 5, 8).
Pero, en un claustro, el grupo de creyentes que lo frecuente es especial. No sólo eso. El espacio en sí es único en la vida y la muerte de la comunidad monástica. En el claustro, no sólo meditan y encuentran la paz y el descanso los monjes o canónigos vivos, como sería el caso del antiguo claustro románico de la Catedral vieja románica de Salamanca, siguiendo la tesis del doctor Gerardo Boto Varela, también tenemos que recordar que, en su interior, descansan para siempre los difuntos de la comunidad. Y, precisamente por eso, porque también descansan los muertos, este capitel, con cuatro veces la misma escena, adquiere una interpretación nueva si se tiene presente la liturgia de una misa de difuntos, en concreto, se interpreta a través del
Libera ánimas, también conocido como
Dómine Jesu Christu o Canto del ofertorio de la Misa de Réquiem, del que reproduzco un fragmento:
Citar:
“Señor, Jesucristo, Rey de gloria, liberad las almas de los fieles difuntos de las llamas del Infierno y del Abismo sin fondo: liberadlos de la boca del león para que el abismo horrible no los engulla y no caigan en los lazos de las tinieblas.”
“Liberadlos de la boca del león”, ahora en plural. No hemos podido ver la iconografía del claustro de Palamós en directo y sólo tenemos acceso a determinadas fotografías, pero en esos capiteles reproducidos anda un alto contenido de interpretación que tiene que ver con la liturgia de los difuntos. ¡Espero que algún día nos inviten a verlos y a estudiarlos en directo! Los estilemas o los rasgos formales necesitan del estudio de los técnicos, pero esta simbología es claramente de naturaleza eclesiástica, es decir, fruto de una simbólica teológica nacida más allá de la lectura recta de la propia Biblia.
Lo escrito, muchas gracias Sanchade León.
Felicidades por la tesis, maestro, doctor Gerardo Boto Varela.
Un abrazo a tod@s