Cilea, de las últimas 22 entradas producidas hoy en este tema, 11 son tuyas, algunas de ellas una simple respuesta de una línea.
Respecto de los interesantes temas genéricos,como el de Beda el Venerable está muy bien, es un artículo que no conocía, pero un ruego, trata de circunscribir tus referencias y entradas al tema principal, en este caso la interpretación simbólica de la portada de Ratisbona, porque si no, esto puede convertirse en un pozo sin fondo ante el aluvión de datos y las lecturas que continuamente propones; piensa también que así, el desarrollo de algún tema se vuelve insostenible. Por contra, en plena libertad, si crees que algo de lo que tienes que decir merece la apertura de un nuevo título general (por ejemplo, "Beda el Venerable"), puedes hacerlo con total tranquilidad siempre que trates de vincularlo de manera específica a un término románico; es lo razonable, pero no en el tema que tengas por costumbre... creo que me explico.
Repasando mis notas, tengo que rectificar una de mis intervenciones, los gatos no se refieren a Freyja -cuya leyenda pudo ser posterior a este programa iconográfico- y en el tímpano, Jesús bendice con su mano derecha, no señala. Vale.
Respecto del panel oeste, anteponía a mi entrada de esta mañana, la siguiente frase de Miguel, que considero necesaria reintroducir de nuevo, pues hay en ella una frase que todavía llamada mi atención y sin la cual no conoceremos el alcance de lo que no le hemos dejado argumentar y que corresponde a él decirnos loq ue sea, pues a buen seguro, algo tiene que aportar al respecto:
Miguel escribió:
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Hoy me reafirmo en ello al relacionar estos contenidos con el eje del panel inferior, el apocalíptico, en el que nos encontramos la figura decapitada de una mujer con niño. Cuando vemos en una iglesia románica una mujer con niño inmediatamente pensamos en la Virgen, lo cual nos lleva a la incompresiensión de su decapitación. Lo que ocurre es que este no es el caso, la mujer que baja del sol y asienta entre nosotros, como definida en el Apocalipsis no es la Virgen, ni la prostituta de Babilonia, por cierto, sino la propia Iglesia y el personaje en su regazo eres tú, querido lector.
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Creo que debemos respetar la intervención directora del introductor de cada tema, en este caso al captor de las bellas imágenes de Ratisbona e iniciador del tema general de St Jakob y St Gert, es justo y necesario ...
